El Laocoonte y sus 2 hijos: contexto, composición e intervención

laocoonte

¡Necios, no os fiéis de los griegos, ni si quiera cuando os traigan regalos!

Virgilio, Eneida.

Las obras maestras como «El Laocoonte y sus hijos» son como un diamante en bruto, no solo nos atrae por su contexto, composición piramidal y su magnifica técnica helenística. Sino que la representación de su mitología nos adentra al puro dramatismo en el que se encontraba dicha época, donde aparecen las emociones humanas en su máxima expresión patética.

El Laocoonte y sus hijos

Contexto:

El reflejo de la culpabilidad del Laocoonte, las contorsiones en dolorosa agonía llegan a ser estremecedoras. Esto mismo nos traslada a finales del siglo IV, donde la sociedad tomo como máxima importancia la orientación hacia la expresividad, los movimientos, la tensión anatómica y el reflejo más puro de las emociones humanas, recreando así el desarrollo de una representación totalmente realista, haciendo desaparecer la idealización de los seres naturales.

Ahora, pasarán en primer lugar del ámbito artístico, la plasmación de los defectos físicos como la vejez, la fealdad, las emociones y la muerte, los cuales, se encuentran presentes en la figura del Laocoonte.

Adentrándonos más cerca del contexto escultórico del Laocoonte, la última etapa de la cultura griega supuso el afrontamiento de nuevas necesidades antropológicas, donde era necesario la creación de nuevas escuelas para la formación de los que supondrían las grandes influencias del futuro contemporáneo. Por esa razón, encontramos las tres escuelas más importantes que marcaron los cánones de la escultura clásica: la escuela de Pérgamo, la escuela de Alejandría y por último la escuela de Rodas.

Los escultores de la escuela de Rodas: Atenodoro, Ajesandro y Polidoro inspirados en la tradición de Virgilio tallan a las serpientes como un castigo divino por haber intentado destruir el caballo de Troya, (como así se redacta en la mitología), marcando así para siempre la mortífera escena.

Composición perfecta:

A primera vista podemos comprender que el conjunto escultórico esta dentro de una composición piramidal, (técnica que utilizarán los grandes pintores renacentistas para sus retratos), siendo la posición más acertada para su observación la frontal.

Mediante la minuciosa maestría de estos tres grandes escultores, tallan al Laocoonte como figura paterna en el mismo instante en el que sufre de forma violenta tanto física como psicologicamente, puesto que el dolor infligido al cuerpo por la criaturas de Poseidón y al mismo tiempo contemplar como mueren sus hijos en una extrema angustia, hace que la tortura impuesta por los dioses griegos sea inhumana.

Los brazos rectos tras la intervención de Montorsoli, laocoonte
Los brazos rectos del Laocoonte tras la intervención de Montorsoli

Las tres figuras, se encuentran atrapadas por estas dos serpientes monstruosas, que se enroscan firmemente en los cuerpos de los personajes. Este elemento formara parte de la composición dando dinamismo, unión y expresión al grupo escultórico gracias a las líneas curvas de su contorno. Existe la voluntad hacia la exageración del efecto teatral en su anatomía, añadiendo finalmente el dolor moral en el padre Laocoonte.

A pesar de encontrarnos con la imagen de un hombre fuerte en su musculatura, la edad en la que se encuentra Laooconte no era suficiente como para poder huir de este tormento, ni si quiera como para poder ayudar a sus dos hijos a escapar al fin.

Falsificación y restauración:

Además de su mitología, contexto y la inspiración que nos aporta, «El Laooconte y sus hijos» ha pasado por diferentes acontecimientos que le han llevado a la falsificación y a dos intervenciones históricas.

Escultura sin brazo, laocoonte
Dibujo arqueológico de Amico Aspertini el Laocconte sin sus brazos

En un principio esta magnifica pieza del Laocoonte es considerada actualmente como una copia romana en mármol basada de su original helenístico en bronce (Escuela de Rodas). Fue encontrada sin los brazos derechos de los personajes, haciéndose en primer lugar un estudio determinado mediante un dibujo arqueológico realizado por Amico Aspertini y Marco Dente en el año 1506. Debido a este estudio se elaboró una convocatoria, (sin afectar a la obra original), de un concurso para su reproducción en cera la cuál encaminara la próxima continuación en bronce junto con los brazos añadidos.

Sin embargo, debido a la tendencia del coleccionísmo renacentista ha dado lugar a la falsificación del Laocoonte debido a la intervención directa de la restauración dirigida por Montorsoli, cuya reintegración complementaria de los tres brazos en posición central desproporciona totalmente la figura, ya que no sigue ningún criterio específico de restauración.

Pero, gracias a Fillipo Magi suprime las anteriores reintegraciones cromáticas con una última intervención sobre la pieza, colocando así el brazo original que vemos en la actualidad en el Laocoonte.

Obra Maestra

«El Laocoonte y sus hijos», es el mayor ejemplo de carisma estética y de gran influencia artística para toda la humanidad. Ha dado paso a la creación de nuevas vanguardias debido a su magnífico grado de perfección, el Laocoonte concede inspiración a los futuros artistas que lo contemplen. Es uno de nuestros grandes tesoros históricos que tenemos como patrimonio de los bienes culturales.

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