Prometeo y el nacimiento de la humanidad

Prometeo, según el mandato de Zeus, modeló a los hombres y a los animales.

Esopo: Fábulas.

Todos conocen la fantástica historia de Prometeo, cuyo titán robó el fuego de los dioses para traérselo a los hombres. Sin embargo, nos es desconocida la estrecha relación existente entre el mito de Prometeo junto con los orígenes de la civilización humana. Su historia cambió con el transcurso de los siglos en Grecia, siendo considerado anteriormente en épocas más arcaicas como el benefactor de la humanidad, pasando a ser el propio creador de los hombres dentro de la tradición clásica.

Prometeo como dios creador

prometeo
Piero di Cosimo, «Historia de Prometeo», Alte Pinacothek, Munich, 1515-20

Una de las versiones existentes de esta leyenda, refleja la creación del primer hombre a base del propio talento innato de Prometeo mediante la talla y la modelación escultórica, dando finalmente la vida la diosa de la sabiduría Atenea.

Pero la tradición más extendida de su misma mitología es la representación de Prometeo como el antagonista del Olimpo, que traicionó la autoridad de Zeus, haciendo que esta misma ofensa sea para todos los dioses presentes.

Al haber tomado como ruta el bien estar para la humanidad que el mismo creó con arcilla y agua, conllevaría un pésimo castigo que lo llevaría al más profundo del sufrimiento y la tortura.

La pericia del rebelde

Prometeo convenció a los habitantes de la ciudad de Mecona realizar un sacrificio animal para Zeus, cuya pieza cárnica del buey estaría dividida en dos partes, una de estas en vísceras ocultando la carne y el resto con los huesos y grasa.

Prometeo pidió al padre de los dioses, Zeus, que eligiera una de estas dos porciones ofrecidas en sacrificio. Al ver la putrefacta apariencia de las vísceras, eligió la porción de la grasa.

Este mismo necio , al ver el fallo de su elección, quedando como recompensa los huesos del buey, Zeus montó en cólera, arrebatando el fuego a los hombre.

Este hecho supuso para la cultura humana, la vuelta a las cavernas, privados del fuego, quedaron expuestos los hombres a la vida salvaje, al frío y a la incivilización.

La insolencia imperdonable

Ante los hechos causados a la sociedad griega, Prometeo a su defensa, viajó a la isla de Lemnos.

Allí era el lugar donde se localizaba la fragua de Hefesto. Entonces, Prometeo robó una pequeña parte del fuego divino, transportándolo en un haz de cañas y finalmente recuperó dicho elemento a la humanidad.

Debido a esta nueva traición, las consecuencias desdichadas llegaran al joven titán tras su venganza. Zeus, ordenó que lo encadenasen a unas rocas en una montaña del Cáucaso, donde un águila le devoraría el hígado todos los días del año, haciendo que dicho miembro se regenere al anochecer.

Figura y trascendencia a nuestros orígenes

Un desenlace destacado de la aventura de Prometeo y sus descendientes en calidad de fundadores de la estirpe humana fue el relacionado con el mito del diluvio, donde en plena Edad de Bronce, el titán ayuda con la creación de un arca a salvar a sus propios sucesores, produciendo así la repoblación del mundo.

Gracias a esta misma narración, podemos tener a un nivel más iconográfico, la trascendencia y su relación con el origen del hombre. La representación de esta figura tuvo un resurgimiento tras la Edad Moderna, dando los autores humanistas un reconocimiento que ha llegado hasta nuestros días.

Esto constituyó un símbolo del progreso humano.

Una y finalmente de las razones por las que encontramos a Prometeo como el creador del hombre es debido a que en la historia del arte existen algunos cuadros donde seremos capaces de contemplar a la figura de Prometeo modelando con barro y agua al que seria el primer hombre de la humanidad.

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